LilianaEl beso fue como una explosión de estrellas en el cielo, una ráfaga de fuego que calentó mi cuerpo desenfrenadamente, el que sentía como un trozo de madera encendido y no fue hasta que le respondí con rabia, dolor y quizás un poco de necesidad, que se estabilizó. Jamás había sentido algo igual, aunque tampoco es que yo haya besado a muchos hombres claro está. Mi respiración está demasiado acelerada y mi cuerpo tembloroso, es como si hubiese sido un encuentro dentro de un cuadrilátero.Lorenzo corta el beso y siento el sudor de sus manos en mi cintura, me aprieta a la vez que mantiene sus ojos clavados en mi cara, con los que me indica que al parecer no lo puede creer.Se hace un silencio cortante, vacilante mientras nuestras miradas se mantienen unidas la una a la otra, él diciéndome mil cosas y yo sin quererlas escuchar, pero viéndolas reflejadas en sus expresivos ojos. Se nota desconcertado y confundido. No debería importante, pero no todos los días mi cuerpo reacciona de e
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