Lorenzo
Mi mundo se detiene, sorprendido completamente por su audacia. El sonido del oleaje del mar Caribe, el murmullo lejano de los turistas y hasta el crujir de la arena bajo mis pies desaparecen en una fracción de segundo. Lo único real, lo único que registra mi cerebro en cortocircuito, es el contacto húmedo, cálido y desesperadamente suave de los labios de Liliana contra los míos.
Es un beso rápido, un impulso que sé perfectamente ha nacido de su rabia y de su necesidad de marcar territor