Damián.-
Mis ojos querían dejar de ver, pero era imposible al mismo tiempo intentaba razonar lo que estaba observando, Tom estaba irreconocible, la piel se le caía a pedazos.
La imagen era irreal, como si estuviera sacada de una película de terror.
— ¿Q…qué fue lo que le pasó? –pregunté girándome de inmediato tragando con fuerza para no devolver todo mi estómago en el centro del pasillo.
— Ácido –respondió el detective, con una calma que me dejó en shock–. lo sumergieron en una especie de ácido un tipo de tortura muy común en una mafia que se ubica en Calabria y que está apoderándose de toda Italia.
— Mi hermano no hizo esto –digo señalando la ventana, con indignación y asco–. él jamás apoyaría una atrocidad como está y si tiene algo que preguntar converse con mi abogado.
Tenía que salir de ahí, las ramificaciones de las acciones ocultas de Alexander me estaban arrastrando y no solo a mí, la gente con la que se involucró es peligrosa por lo que dijo Antonella nos mantienen vigi