Alexander.-
Mientras Antonella creía que me tenía bajo su tacón y se paseaba por los pasillos con arrogancia, yo me encargaba de mover los hilos en la sala del consejo.
Era evidente que los miembros del consejo la rechazaban, pero no es solo por ser mujer le tienen desconfianza saben el monstruo que es y lo pudieron ver la noche de nuestra boda.
Pero, a pesar de su rechazo tampoco veían con buenos ojos mi ascenso, si quería salir de aquí debía demostrarle mi poder absoluto.
— Yo soy quien po