Ahora con la certeza de no ser un asesino, un peso enorme desapareció de mis hombros. Sin embargo no dormí en toda la noche, antes de que Antonella despertara me preparé debía seguir como si nada, si sospechaba algo mi plan se iría a la basura.
Podía tener la frente en alto, y no tener miedo de que alguien pudiera descubrir ese secreto que ya es solo una falsa ilusión.
Lo primero que hice fue visitar a mi sobrina, estaba bien cuidada.
— Muy pronto te llevaré con tus padres, princesa –dejé un