Olivia.-
Cerré la puerta rápidamente con mi cuerpo apoyado en ella y con mis piernas temblando, el aroma de su loción, su voz, su aliento tan cerca… las imágenes de esa noche volvieron a mi mente, desatando en mi interior un torbellino de sensaciones que juré no volver a sentir por él.
¡¿Por qué el desgraciado tenía que ser tan guapo?! ¡Carajo! Respiro lentamente tratando de calmar los latidos desbocados de mi corazón y los malditos pensamientos que azotan mi cabeza. — Olivia lo que pasó esa noche, fue solo una consecuencia de muchas copas, nada más y no puede volver a ocurrir, eres una mujer madura con una hija adolescente. En ese momento recordé mis palabras, mis palabras se empuñaron con fuerza y mi mente de nuevo me llevó al pasado, cuando me topé por primera vez con Damián Lennox.Flashback.-
¿Será que la gente no sabe conducir? ¿O simplemente ya se perdió la empatía del ser humano?
Me limpio con desesperación el lodo que cayó sobre mi chaqueta y mis pantalones, el clima en Florida era gris, lluvioso y con una alerta de la posible llegada de una tormenta tropical. Y aquí estoy yo, con mi propia tormenta interna, llegando tarde en mi segundo día de trabajo, hecha un asco, porque un idiota eligió pasar a toda velocidad en su lujoso auto sin ver a quien tenía alrededor y empapándome por completo. — Es lo mejor que puedo hacer –digo sin animo, mirándome en el espejo, viendo los enormes círculos húmedos sobre mi traje color gris, mi cabello parece el nido de un ave, y las ojeras adornando mi rostro–. No puedo perder este trabajo, solo espero que mi jefe no fastidie. Salgo del baño y el día está lejos de terminar para mí, tropiezo con una figura rígida y un aroma exquisito, derramando sobre mí un café helado manchando mi blusa blanca. — ¡Mierda! ¡Debería ver por dónde camina, señorita! Justo cuando iba a responderle al mal educado mi boca se queda abierta, pero ni una sola palabra sale de ella. El imponente hombre con un traje en color negro, rubio, con un bronceado perfecto me deja viendo estrellitas. Es el hombre más apuesto que he visto en mi vida. — ¡Otra que ya se enamoró! –dice un hombre de baja estatura con apariencia desagradable y no lo digo por su físico sino por su actitud. — Tom, relájate fue mi café el que se derramó en su blusa, mi nombre es Damián Lennox ¿y el tuyo es? –se presenta entregándome un pañuelo de color blanco. — Ol…Olivia trabajo aquí, de hecho es mi segundo día –él me regaló una hermosa sonrisa de esas que hacen que las mujeres se quiten las bragas de manera inmediata. — Damián, tenemos que irnos –el hombre a su lado mira frenéticamente su reloj lanzándome una mirada asesina. — Lo siento Olivia, debo irme –asentí sonriendo como estúpida, acababa de separarme y los hombres para mí habían pasado a último plano, pero no me molestaría… con este ser… — Seguro. Lo veo alejarse, pero caigo de nuevo en la realidad, me fijo en que sigo teniendo su pañuelo, corro para entregárselo y cuando estoy a punto de cruzar la esquina del pasillo escucho las risas de ambos hombres. — ¿Te diste cuenta de cómo te miró esa mujer? ¡Que ilusa! Le faltó desnudarse para ti y ¡Por dios! Tienes que decirle a tu abuelo que debe estar muy pendiente de las personas que contratan en esta empresa, ese tipo de mujer le da una mala imagen a este prestigioso lugar. Esas palabras fueron un gran golpe a mi autoestima, me sentí tan minimizada y tan humillada, pero lo que más me nockeó fueron las palabras del hombre que me mostro una máscara de amabilidad. — Tom, no puedo ser grosero, tengo que sacar a relucir mi encanto, ese tipo de mujeres son candidatas potenciales para ser fans, un coqueteo por aquí y otro por allá, así no sea real, pero funciona. — Eso está bien, pero dime la verdad ¿te fijarías en una mujer como esa? Soltó un bufido cargado de burla y desprecio haciéndome sentir más pequeña, mucho más insegura de lo que ya estaba y me hizo recordar los malos recuerdos con Benjamín, haciéndome sentir menos mujer. Esos que volvieron golpeándome con más fuerza. — Por supuesto que no, mírame, una mujer promedio como esa jamás logrará conquistar a un dios como yo.Fin Del Flashback.
Y desde ese día lo odie con cada fibra que hay en mi cuerpo, Damián Lenox ha demostrado ser un hombre egocéntrico, supérfluo, sin sentimientos por alguien más que no sea el mismo.
Observo la argolla que está en mi dedo, un símbolo que representa que todo esto es un negocio para ambos, a pesar de lo que pasó esa noche.
— Mamá ya estoy lista, tengo hambre –di un brinco al escuchar el toquido de la puerta, volví a caer en la realidad. — Ya… ya voy cielo, ya salgo. Debo obligarme a recordar que este matrimonio es solo un negocio y todo lo hago para que Martina tenga su trasplante lo antes posible. (…) No podía seguir en esa casa, salí con Martina a su restaurante favorito y darnos un tiempo a solas. Me he dedicado mucho al trabajo últimamente, que ni cuenta me había dado que mi pequeña niña está creciendo muy rápido. — ¿Cuál es la ocasión, mamá? –me pregunta mientras miramos el menú. — No debe haber ninguna ocasión para que quiera pasar tiempo contigo, cariño, sé que he estado trabajando mucho y este matrimonio puso un poquito las cosas de cabeza. — No solo fue eso mamá, me sacaste de mi casa, de mi habitación, me alejaste de mi papá, todo lo decidiste tú, sin consultarme –me arroja en la cara y se cruza de brazos. — Martina yo sé que divorciarme de tu papá fue difícil para ti, no busco que lo entiendas ahora, pero cuando seas mayor. — Si es que llego a ser mayor –sus palabras quiebran mi corazón, no puedo evitar que las lágrimas broten. — No hables así, tu tía con los médicos se están esforzando por darte los mejores cuidados y pronto tendrás tu trasplante, solo quiero que sepas que estoy aquí para ti y eres el ser más importante en mi vida y… — ¡Mira, Damián está en aquella mesa! Le gusta el mismo restaurante que a mi ¡DAMIÁN! Martina grita y alza su mano en dirección del pretencioso ese, que se encuentra en la zona VIP del restaurante junto al mismo hombre desagradable que se burló y me humilló hace años. — Hola –un chico con sombrero y gafas oscuras se acerca a mi mesa– ¿eres Olivia Harper? ¿La esposa de Damián Lennox? — Uhm –el chico no me dejó responder cuando me lanzó un recipiente con un líquido sobre el rostro. — ¡OYE QUE TE PASA! –escucho a Martina alterarse y enfrentar al chico que la apartó dándole un fuerte empujón tumbándola en el suelo. — Esto es por hacer sufrir a Brandy ¡ZORRA! –me grita y luego se aleja huyendo como un cobarde, pero no dio ni dos pasos cuando fue interceptado por quien menos pensé que reaccionaría a mi favor.