Todd.-
Al detener el auto frente a la escalera de mármol gris, el vapor de mi respiración empañó el parabrisas.
Acomodé los puños de mi camisa, asegurándome que los gemelos de platino estuvieran perfectamente alineados.
La rectitud no es solo una postura moral para mí, es mi armadura. En la casa de los Winter mi integridad es vista como una debilidad sentimental que todavía no han logrado extirparme.
— Joven Winter, bienvenido –me saluda Greyson el mayordomo de mis padres con esa eficiencia