Laura.-
Aunque me encanta tener a mi sobrino de visita aquí en la oficina, también significaba la posibilidad de verlo… desde que me despierto hasta que Damián llega mi estómago permanece encogido.
No hasta que Damián desaparece de mi oficina cuando vuelvo a respirar y sé perfectamente que no puedo seguir así, cada vez que lo veo todo aparece de nuevo en mi mente.
Lo peor de todo es que mi corazón lo sigue amando como si fuera el único hombre que existiera en la tierra…no en el universo.
Pego un brinco cuando mi celular suena escandalosamente sobre mi escritorio. Observo el nombre en la pantalla y suspiro, amo a Olivia, pero necesito despegarme de todo ese caos.
— ¡Madison, es un milagro escucharte! –cambio mi humor gris con el mejor entusiasmo que puedo.
— Te dije que llegaría a la ciudad y por lo que noto, hice bien en llamarte creo que necesitas unos cuantos drinks así que… dime donde te paso buscando.
Me quedo en silencio, trato de negarme, pero el hecho de llegar a mi aparta