Vigilantes

Todd.-

El dolor en mis costillas era una presencia constante, un latido sordo que me recordaba mi fragilidad con cada respiración.

Pese a las objeciones de los dos vigilantes que ahora no me pierden de vista, firmé mi propia alta voluntaria.

— Si Olivia se entera que estás aquí en vez del hospital se arma la grande y a mí por no convencerte –comenta Damián caminando inquieto por la oficina.

— Se nota que Olivia es quien lleva los pantalones en esta relación –me burlo aunque no sonrío, pero s
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