Alexander.-
Antonella preguntó, acariciando el borde de la manta rosada. Me acerqué paralizado, el hombre sostenía a una bebé de apenas días de nacida, la pequeña dormía profundamente.
— ¿De quién es esta bebé, Antonella? –hice el esfuerzo por no demostrar el miedo de lo que esa pregunta y su respuesta pudieran desencadenar.
— Es la hija de tu hermano, Damián –respondió restándole importancia a la magnitud de acción.
— ¿Cómo? ¿Por qué? –susurré, sintiendo un sudor frío.
— Di ordenes de vigil