Laura.-
Luego de mi enfrentamiento con la bravucona que se creía la dueña del lugar, mi estadía aquí era un poco… más llevadera.
Aunque mantenía mis ojos bien abiertos, Antonella Ferreti ya debe de haberse enterado que sus órdenes no se cumplieron.
De hecho no dudo en que quiera intentarlo de nuevo.
La puerta de mi celda se abrió, la agente encargada de mi protección entró con cara de pocos amigos.
— Tienes visitas –anuncia en total seriedad, algo tan simple debería significar buenas notici