Todd.-
El nudo de mi corbata se sentía como una soga apretándose alrededor de mi garganta.
Me miré al espejo y no reconocí al hombre de traje negro que me devolvía la mirada. Tenía el aspecto del heredero ideal, el hijo obediente que la sociedad esperaba.
Pero, por dentro, sentía que estaba asistiendo a mi propio funeral.
— Mi sueño se ha hecho realidad, verte en tu boda con la mujer perfecta –la voz de mi madre llegó desde la puerta, cargada de ese veneno dulce que ella llamaba “orgullo mat