Quiero a mamá.
Jax soltó el cuello de Aitana de inmediato y se agachó para cargar al niño.
El pequeño rompió a llorar, aferrándose a su cuello con desesperación, enterrando el rostro en él.
—Quiero a mamá —sollozó, articulando atropelladamente las palabras—. Quiero abrazo…
Aitana apenas entendió. Ese pequeño hablaba más enredado que su pequeña Anny. Aun así, cada sílaba le atravesó el pecho.
No pensó. No midió consecuencias.
Lo tomó en brazos.
El pequeño acomodó la cabeza en su hombro de inmediato, buscando