Capítulo 43 —El Vacío después del Incendio
El aire se sentía estancado, pesado como el plomo. Alessia sostenía su mochila con una mano temblorosa, pero su mirada, aunque bañada en lágrimas, conservaba ese destello de orgullo que Enrico no había logrado quebrar.
—No es necesario que me lleves —soltó ella con una voz que intentaba recuperar la firmeza—. Ya viste que puedo irme por mis propios medios. Sé perfectamente cómo llegar al hotel, ya lo hice una vez y puedo volver a hacerlo. No necesito qu