Capítulo 40 — El Tablero se Mueve
En la suite principal del Gran Hotel, el ambiente era de tensión. No había lugar para el descanso ni para el consuelo; la habitación se había transformado en un centro de mando táctico donde se decidía el curso de una guerra invisible. Roman Adler, el Diablo, permanecía de pie frente al inmenso ventanal observando la ciudad de Roma como un general que estudia el terreno antes de la ofensiva final. A su lado, Dominic, su socio de toda la vida y amigo incondiciona