Capítulo 39 —El Cebo de la Traición
Alessia subió las escaleras con una lentitud que nacía de la pura debilidad física, una fragilidad que detestaba pero que no podía ignorar. Sus piernas, aquellas que minutos antes, habían rodeado con fuerza la cintura de Enrico en un desafío de poder, ahora se sentían como si estuvieran hechas de cristal, temblando de forma casi imperceptible a cada paso que daba sobre la alfombra del pasillo. Tenía el pulso todavía acelerado, martilleando en sus sienes con un