Capítulo 125 —Sumisa
Alessia tragó saliva, forzando a sus facciones a adoptar una expresión de profunda humillación y dolor. Cruzó los brazos sobre el pecho, encogiéndose aún más sobre la cama, interpretando el papel de su vida.
—Enrico Conti era un monstruo despreciable, Christian —soltó ella, y la convicción con la que pronunció la mentira fue tan perfecta que el propio aire de la habitación pareció congelarse—. ¿De verdad crees que un animal como él sabía lo que significaba tocar a una mujer?