Capítulo 145 —El nacimiento del primogénito
La tormenta que bajaba de los Alpes esa madrugada parecía sincronizarse con el temperamento que Alessia tenía estos últimos días. Los relámpagos iluminaban el lago congelado cada pocos segundos, y el viento golpeaba con una violencia salvaje las vigas de madera de la cabaña. En mitad de esa furia exterior, el verdadero caos estalló puertas adentro.
Alessia se despertó a las tres de la mañana con una contracción tan brutal que le cortó el aire de golpe.