Capítulo 142 —Qué bendición tan grande
Alessia se detuvo en seco en mitad de la pista, obligándolo a parar. Lo miró con los ojos abiertos de par en par, completamente sorprendida.
—¿Qué? Eso es imposible, Dante. Si esa chica parecía adorarte, se le notaba en la forma en que te miraba.
—Bueno, las cosas cambian rápido en nuestro mundo —explicó Dante, encogiéndose de hombros con una falsa ligereza que no engañaba a nadie—. Después del tiroteo en Jersey tuvimos un percance... un asunto feo. Ella me