Capítulo 124 — El Veneno de la Mentira
Afuera, la noche de Nueva Jersey caía con un peso plomizo, pero adentro el ambiente era aún más asfixiante, cargado con el olor a estofado de carne, vino tinto y el perfume dulzón que Christian usaba para camuflar su rancio olor a ambición.
Christian Roger cortó un trozo de carne con parsimonia, haciendo que el cuchillo chirriara levemente contra la porcelana. Levantó la mirada, fijándola en Alessia, que permanecía sentada frente a él. Ella vestía el suéter