La cena había transcurrido en un silencio casi insoportable. Rachel apenas había tocado su plato y Logan no había podido pasar por alto el peso de las palabras no dichas, como si cada bocado fuera un acto de resistencia. Era consciente de que aquello era una bomba a punto de explotar, algo que no podrían seguir postergando.
Cuando entraron en la habitación, Rachel cerró la puerta con más fuerza de la normal, y Logan se apoyó contra la pared, sintiéndose agotado tanto física como mentalmente. Si