El aire de la fiesta estaba cargado de celebración y de felicidad. El jardín, que poco a poco se había ido oscureciendo con la caída de la tarde, parecía brillar bajo la luz del atardecer, mientras Rachel, con una sonrisa que no se borraba de su rostro, saludaba a todos y cada uno de los invitados, sintiéndose plena, al estar rodeada de las personas que amaba, y disfrutando del momento que Logan había preparado con tanto mimo.
La música fluía, mientras las copas de champán se alzaban brindando