Una historia de novela...
La tarde comenzó a caer sobre la mansión, y en la habitación del ala izquierda, Jazmín se miraba al espejo mientras Tatiana se encargaba de aplicar el delineador con precisión.
—Debes verte hermosa, radiante —susurró la morena con una sonrisa cómplice—. Debes recordarle que no eres cualquier mujer, sino con una única.
Jazmín bajó la mirada y esbozó una sonrisa leve. Aquel momento sería perfecto para vengarse de él.
—¿Crees que en verdad piense que soy única? —preguntó con inseguridad.
—Cla