Stella, desde el otro extremo del salón, alzó una ceja al ver a su hijo llegar con una mujer tan joven, tan hermosa. La expresión en su rostro se endureció.
Mas, no era la única que miraba con sorpresa la llegada de Ethan. A un costado del salón, Mateo Lombardi levantó su copa al ver a la pareja ingresar. Entrecerró los ojos, observando con curiosidad e interés a la hermosa mujer que acompañaba a su socio. Le resultaba alarmantemente familiar.
Ethan lo notó y se acercó hacia él para saludarl