Cumpliré el contrato, pero después seremos como dos desconocidos.
—Estás aquí —le dijo William en cuanto la vio aparecer a través de las puertas corredizas que daban al porche del jardín.
Estaba muy nervioso, se sentía como un adolescente intentando impresionar a su primer amor.
Cuando ella se encerró de nuevo en su habitación, tuvo una idea. Si no podía llevarla a esa cita romántica, él se la traería hasta allí.
Pidió la cena en un buen restaurante, hizo correr a los empleados para que consiguieran velas y lo ayudaran a organizar todo con rapidez. Para culmi