Sebastián entró en la grandiosa sala de estar, tenía muchas preocupaciones y problemas en la cabeza, al ingresar puso la mandíbula apretada en una línea firme mientras se enfrentaba a las dos figuras que descansaban en medio de la opulencia.
Su madre, Jazmín, estaba recostada sobre una antigua tumbona como una reina en la corte, mientras Alejandro se apoyaba en la barra de caoba, con un vaso de líquido ámbar en la mano.
—Mamá, Alejandro. —comenzó Sebastián, —buen día—. Intentó subir a su habit