Los cuerpos de Ava y Sebastián entrelazados en la calidez suavemente iluminada de su dormitorio, sus movimientos los llevaban a la cima de la pasión que tanto habían anhelado. Cada toque, cada palabra susurrada entre ellos era un testimonio del fuego que aún ardía dentro de sus corazones. La cicatriz en su rostro, un recordatorio de las dificultades que habían soportado, sólo parecía avivar las llamas de su deseo.
Las manos de Ava trazaron suavemente los contornos de su rostro, acariciando la c