Ava entró en la habitación de hospital donde su amigo Antony yacía en coma desde hacía meses. El lugar estaba en penumbra, con solo la luz suave de la tarde filtrándose a través de las cortinas.
A pesar del ambiente tranquilo, su corazón latía con fuerza al recordar los momentos compartidos con Antony y lo mucho que había significado para ella. Durante su ausencia, Sebastián y Sara lo habían visitado con frecuencia, manteniéndola informada de cualquier cambio, por mínimo que fuera.
Se acercó a