Mundo ficciónIniciar sesión—Grandulón… Paolo, ¿estás bien? —La voz de mi ratona me sacó de la ensoñación y cada recuerdo se esfumó enseguida. Sentí el corazón a un ritmo errático.
Nervioso, mis ojos contemplaron alrededor: el lujoso y sobrio salón de Omar se desvaneció hasta tornarse aquella luminosa habitación de paredes blancas y decoración en brillantes tonos multicolores, con posters de







