El silencio volvió a caer sobre el almacén, pero ya no era el silencio tenso y cargado de violencia de hace unos minutos. Ahora era un silencio muerto, pesado, interrumpido únicamente por el sonido rítmico y lejano de las olas golpeando los pilares de cemento del muelle y por el llanto ahogado de Cassy, que poco a poco comenzó a ir perdiendo fuerza.
Pasaron varios minutos, que a Cassy se le antojaron siglos. Poco a poco, el ataque de histeria que la había dejado sin aliento y sin fuerzas comen