Promesas de navidad.
Durante el transcurso de la mañana, los Meléndez desempeñan bien sus asignaciones. Incluso Raúl, tenso por los celos y todo lo demás, lleva litros pesados de agua de un lado a otro, mueve sillas, lleva ollas, reparte gorros de navidad entre otras cosas. Se mantiene ocupado, ya no por ignorar a Beatrice, sino porque descubre que se desconecta de una buena forma interactuando con todos, especialmente con los migrantes.
Beatrice, termina de servir el postre a uno de los grupos y va a la cocina. Allí, se encuentra a Dulce con los gemelos y las niñas tomando agua. Ríe al ver las mejillas rojas y sudadas de los niños, y los deja irse con los demás.
Está reorganizando las cosas que deben botar y limpiar, cuando siente una presencia detrás de ella.
No es Theodore, ya que este está comiendo junto a un grupo de migrantes.
Es su hombre. Su ahora dolor de cabeza.
Se eriza cuando el brazo de Raúl roza el suyo, buscando un vaso para tomar agua. Ella se gira por obligación, seria, pero cuando se encu