Promesas de navidad.
Durante el transcurso de la mañana, los Meléndez desempeñan bien sus asignaciones. Incluso Raúl, tenso por los celos y todo lo demás, lleva litros pesados de agua de un lado a otro, mueve sillas, lleva ollas, reparte gorros de navidad entre otras cosas. Se mantiene ocupado, ya no por ignorar a Beatrice, sino porque descubre que se desconecta de una buena forma interactuando con todos, especialmente con los migrantes.
Beatrice, termina de servir el postre a uno de los grupos y va a la cocina. All