Lo que la evidencia apunta.

Aarón finge un rostro pesado y culpable, y entonces alza dos bolsas de regalo.

—Feliz Navidad —dice.

Beatrice abre los ojos, impresionada por todo esto. Lo deja pasar, dándose cuenta con extrañeza de que no tiene ni las muletas ni todo lo que tenía durante el discurso reciente en la televisión.

En cuanto Karina se da cuenta de su presencia rueda los ojos y menciona ir a la habitación. Aarón se contiene de hacerle una mueca, pues nunca le ha caído bien.

La castaña acepta los regalos, sin revisar. Él nunca le había deseado Feliz Navidad, mucho menos Feliz cumpleaños ni siquiera por cortesía. Así que, que esté justo aquí, después de todo el odio que había derramado sobre ella y su arrepentimiento repentino es… abrumador.

—¿Gracias? Son casi las doce de la madrugada, Aarón…

Aarón toma asiento en el sofá, sin pedir permiso ni nada. Hace un ademán y finge buscar las palabras.

—Lo siento, Beatrice. De verdad todo ha pasado muy rápido y ni quiera tuve tiempo de llamarte para informarte la dec
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