Ansiosos.
A pesar de que Valentina insiste en quedarse esta noche, Beatrice se rehúsa, por lo que Raúl, también viendo el desánimo de Romina, comenta algo a su madre para que esta pueda decírselo antes de que la despidan en la puerta.
La señora María espera un momento antes de que Beatrice suba a la SUV para decirle entonces:
—Disculpa, Beatrice… —comienza, un tanto apenada—. Ahora que volviste a la empresa… ¿Podría Valentina quedarse con nosotros? Podrías buscarla en la tarde, la cuidaremos bien…
Beatrice mira a su hija, la felicidad que le causa esto, y luego mira a los Meléndez, ansiosos por su respuesta, así que termina cediendo.
Esa noche se queda dormida de nuevo en el sofá, recordando el agotador día y la mirada de Raúl cuando la vio en la sala. Ella se gira hacia el árbol de navidad, y su corazón se aprieta. Pasado mañana se termina el año, y definitivamente no esperaba terminarlo así.
Al siguiente día prepara una mochila y desayuna con su hija antes de llevarla a la mansión Meléndez. L