Evangeline Thompson
Mis labios se deslizan suavemente sobre este regalo que la vida me ha dado, entregando mis deseos más profundos. Lo saboreo, jugueteando con la lengua mientras siento que se tensa bajo mi toque, sin saber qué está pasando. Entonces, me mira y me levanta, sus ojos oscuros de deseo, fijos en los míos, encendiendo una chispa dentro de mí que creía perdida. Me toma la cara con ambas manos, y sus labios chocan contra los míos en un beso ardiente que hace que todo mi cuerpo arda.
El calor en mi centro se intensifica y, sin decir palabra, me tira sobre la cama, posicionándose sobre mí. Sus besos se vuelven frenéticos, bajando hasta mis pechos, donde se pierde en cada uno, chupando mis pezones con una devoción que me envía oleadas de placer a través de mí. Cada caricia es embriagadora, cada sensación recorre mi cuerpo mientras su boca baja más... Sí, quiero verlo allí, bebiendo de mí.
Su lengua es pura magia, cada movimiento enviando una corriente eléctrica a través de mí,