Ariadna Thompson
Siento su lengua invadiendo mis lugares más íntimos, y muero de vergüenza. Es la primera vez que experimento una sensación así, y estoy desesperado. Mi cuerpo se mueve como si una corriente eléctrica lo atravesara, haciéndome temblar de placer.
—Oh, Jordano... Siento que... Estoy a punto de...— Mi voz se quiebra, atrapada entre la vergüenza y el éxtasis puro. Es como si toda mi pelvis estuviera a punto de explotar, como si estuviera tocando el cielo.
—¿Quieres?— Su voz es un susurro profundo que me envuelve.
—¿Qué?— Jadeo, sin aliento.
—Hazlo por mí. Suéltame... Déjate llevar, sé libre.—
—Pero...— Jadeo, avergonzado. —Estás ahí abajo, y no creo que sea... conveniente si explotaba en tu boca. Siento que——
Hace algunos movimientos extraños, frotando mi clítoris, y no puedo resistirme.
—Jordano, lo siento—
Una onda eléctrica recorre mi interior, haciendo que el aire sea denso y pesado. Es un placer indescriptible, creo que estoy experimentando el segundo orgasmo de mi vi