Ariadna Thompson
Siento su lengua invadiendo mis lugares más íntimos, y muero de vergüenza. Es la primera vez que experimento una sensación así, y estoy desesperado. Mi cuerpo se mueve como si una corriente eléctrica lo atravesara, haciéndome temblar de placer.
—Oh, Jordano... Siento que... Estoy a punto de...— Mi voz se quiebra, atrapada entre la vergüenza y el éxtasis puro. Es como si toda mi pelvis estuviera a punto de explotar, como si estuviera tocando el cielo.
—¿Quieres?— Su voz es un su