Punto de Vista Madison
Sus malditos ojos azules eran como dagas que se clavaban en mi ser, y sus golpes, jamás sentí esa sensación en mi cuerpo, el dolor era profundo, Samantha me asestó otra patada, pero esta vez en el estómago, me revolqué del dolor y me quedé sin aire, por un momento llegué a pensar, que ese, era el día de mi muerte.
Pero recordé algo, en la pretina de mi pantalón tenía un arma, las palabras de Maximiliano fueron claves en ese momento.
«Debes utilizarla si estás en peli