Punto de vista Maximiliano
Me coloqué mis guantes de cuero, lleno de furia por lo que acababa de contarme Madison , me fui hacia la bodega, los gemelos obedecieron al pie de la letra.
Manuel, estaba sentado y amarrado con las manos en la espalda, aun no tenía un solo golpe puesto, pues ordené que lo tocaran, quería ser yo quien me diera ese placer.
—Pero que tenemos aquí, mi tío el mafioso—Manuel espetó con ironía, de la misma forma me acerqué y comencé a rodearlo.
—¡Sí!, tú lo has dicho, soy t