Punto de vista Maximiliano
Sonreí divertido cuando dijimos con Madison al mismo tiempo que teníamos que hablar, pero no fue divertido en realidad, sonreí nervioso, ¿Qué tenía ella para decirme? Tragué entero.
—Bueno preciosa, entonces, sin más preámbulo , vamos a tomarnos un café.
—¿Podríamos hablar en la casa Maximiliano? Estoy desnuda— las mejillas de Madison se sonrojaron, recordé que solamente traía el gaban puesto, salí del cubículo y le pasé una pequeña maleta.
—Te traje ropa preciosa,