Punto de vista Maximiliano
Al regresar a casa, todo estaba en silencio, parecía que estaba en orden, di dos aplausos y la luz de la sala de estar se encendió.
Suspiré aliviado, solamente había unos cuantos juguetes regados en la sala, levanté la mirada y sobre uno de los sofás, estaba un menudo cuerpo acostado cubierto con una manta, apreté los ojos, ¡Madison mi amor!
Me acerqué lentamente, acaricié su cabello, y le di un beso en la frente, ella apenas masculló y siguió durmiendo, admiraba l