No quiero que ella sufra

Punto de vista Maximiliano

Besé a Madison con todos mis sentidos, sus labios eran tan suaves, carnosos, y sobre todo deliciosos. Que no quería desprenderme de su boca, solamente fue hasta que mi padre carraspeó su garganta, sacándonos de nuestro encuentro.

—Qué pena interrumpirlos , pero si no van a quedarse aquí esta noche, es mejor que emprendan su camino, hijo, tú sabes que la seguridad de las casas vecinas se acciona a las 9 de la noche y faltan solo 20 minutos.

Madison apretó sus labios
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