Punto de Vista Madison
Tras la confesión desgarradora de Maximiliano, mis labios buscaron los suyos en un gesto cargado de despedida. No podía permitirme mentir diciendo que lo odiaba, sería engañarme a mí misma. Sin embargo, en mi interior, una mezcla de emociones, alimentada por la decepción, se arremolinaba en un torbellino incontrolable. Era una sensación tan compleja que no encontraba palabras para describirla.
Jamás me sentí tan desilusionada de una persona, ni siquiera cuando fui vícti