Punto de vista Madison
Miré fijamente a los ojos a mi esposo, se veía demasiado sensual con las gotas de agua perlando su frente.
Sus manos apretaban mis caderas al mismo tiempo que me penetraba, y aunque estábamos follando en la alberca de la mansión, no podía resistirme a gemir, pues la presión del agua hacia que mi cuerpo se volviera más liviano, y podía abrir las piernas con mayor facilidad, provocando que él se hundiera mucho más adentro, así que la sensación que me provocaba era indescri