Punto de Vista Madison
Pasaron unos tres minutos y no vi por ningún lado a mi amiga, saque mi telefono de nuevo para poder llamarla, no sé porque me estaba llenando de algo de nerviosismo, de repente una mujer se me acerco. Era humilde, vestía con ropa desgastada y llevaba en sus manos una rosas.
—Señorita, cómpreme unas rosas por favor —La miré con compasión y me llevé la mano al bolsillo.
—¡Oh por Dios! Creo que no traigo cambio, pero no pasa nada, —Saqué un billete de cien y se lo di, sin