La atmósfera dentro del salón principal de la Mansión Vegetti se volvió aún más densa después de aquel cruce de miradas y palabras que había dejado heridas abiertas sin necesidad de contacto físico, el aire parecía cargado de una tensión que no se disipaba sino que crecía con cada segundo, y aun así todos tomaron asiento alrededor de la gran mesa como si aquella escena fuera perfectamente normal, como si no estuvieran al borde de un enfrentamiento que podía destruir mucho más que una simple cen