El símbolo.
El aire del bosque se volvió pesado irrespirable Antonio no le dio ninguna respuesta. Su mano se alzó y en un segundo atrapó el cuello de Renata, fuerte y sin piedad.
—Te pregunté algo Renata y estoy esperando la maldita respuesta que puedas darme —Su voz era baja, oscura.
Sus dedos se cerraron con más fuerza alrededor del cuello de la mujer.
Renata abrió los ojos el aire desapareció. Sus manos se alzaron de inmediato untentando apartarlo.
—A-Antonio — Pero su voz no salió solo un hilo quebrado