Olej Romanov
- ¿Dónde está ese maldito ruso? - era el grito que escuchaba desde mi oficina el día de hoy, no pensé que sería tan temprano, en fin, mejor me preparo mentalmente para escuchar a este idiota.
Había salido temprano para reunirme con el Juez Sawyer, un gran amigo y quien era el que había dado la denuncia anónima para movilizar al fiscal de distrito y tener a ese imbécil de Scott a un tris de estar tras las rejas.
- Déjenlo pasar, quiero ver qué quiere. - le dije a uno de mis hombres