Olej Romanov
—Estoy tan cansada el día de hoy, amor...
—Ven, vayamos a descansar mi precioso ángel.
La tarde había pasado demasiado rápido, los niños y sus travesuras habían llenado el lugar de risas y alegría, esas que ahora tenían a mi amada esposa muy cansada por tratar de seguirles la corriente...
La llevé a nuestra habitación y arropé como a una bebita. Tenía que ir al Dreame a ver algunas cosas de los cargamentos de piedras preciosas que llegarían, así que la dejaría dormir y volvería lo