Santiago cabalgaba de prisa, tenía terror de que los niños pudieran caerse, sobre todo de una yegua tan veloz y salvaje. Su corazón latía, estaba sudando. Desde niño sabía montar muy bien, su padre era un gran jinete, y lo había obligado a competir desde pequeño.
Allegra corría como atleta, quería volver a ver a Santiago y a los niños, no quería desgracias en su vida, descubrió que su corazón estaba muy golpeado por la pérdida de su madre, tenía mucho miedo de la muerte y de perder a quienes am