Allegra temblaba, su corazón latía veloz y el aire le faltaba. Frente a él, había perdido el valor que la hizo llegar hasta ahí.
«¿Y si me ha olvidado? ¿Si ya no me ama?» esos pensamientos la enloquecían de ansiedad
Santiago expectante intentó hacerla hablar
—¿Estás bien?
—Sí… —asintió la mujer reponiéndose de esa mirada azul que la escudriñaba—. Necesito hablar contigo.
Santiago asintió incómodo, le pidió que fueran a la biblioteca.
Apenas entraron, los recuerdos invadieron a Allegra, tom