Los ojos de Allegra se nublaron y de pronto Niall abrió la puerta
—¡Lo siento! Creí que alguien estaba encerrado —dijo avergonzado
Allegra tenía los ojos puestos en Santiago con un gesto serio, después pasó a un lado empujándolo con su hombro y salió de ahí, mientras Niall se quedaba de piedra ante el acto
—Así son —dijo tratando de darle por su lado al magnate—. Mi mujer también se enoja por todo y hace un drama.
—Sí, pero ella no es mi mujer —dijo Santiago con ironía, sufriendo, luego sali